Un prólogo para Noches de sal

Recuerdo perfectamente el día en que David Mateo me habló por primera vez de lo que más tarde sería Noches de sal. Habíamos quedado en un chino de Valencia, cerca de la Estación del Norte. Le vi aparecer con un aire agotado que no le conocía. Era extraño verle así. A él, que siempre anda pletórico de proyectos, iniciativas e imaginaciones.

Más tarde entendí que venía directo de una pelea consigo mismo. Acababa de arrancarse una idea y todos sabemos cuánto esfuerzo requiere dar a luz a una de esas malditas. Es ese instante de fuego en el que un escritor comprende que una nueva novela le ha salido al encuentro y que exige hacerse carne.

Me detalló con entusiasmo los gérmenes del proyecto. Lo hizo presa de la furia creativa, esa que todos los que escribimos amamos, odiamos y ante todo conocemos.

Entre rollitos de primavera me habló de una historia, de unos personajes, de una ciudad, Valencia, a la que pretendía convertir en escenario de una novela de terror. Cuando escuché esto último pensé que tal vez el licor de flores del restaurante tenía más grados de los que yo pensaba. En ese momento no podía imaginar mi ciudad, luminosa, mediterránea y gritona funcionando como trasfondo de un relato de miedo.

Claro, olvidé que toda luz tiene sus sombras y David Mateo es maestro en hacernos ver lo que más tememos ver.

Podéis imaginaros más o menos lo que sucedió después: la idea se fue haciendo novela. La nada se convirtió en un vibrante relato. Me fui enganchando capítulo a capítulo, sintiéndome como uno de esos lectores decimonónicos de literatura por entregas. Siempre con la excitación de aguardar el próximo capítulo, aún con la tinta fresca. A veces incluso metiéndole prisa al autor, un lujo que los seguidores de Alexander Dumas no tuvieron. Asistiendo casi a diario al proceso de creación. A las dudas, las decisiones repentinas, los golpes de brillantez. A los entusiasmos y a los inevitables bajones del escritor.

Al final resulta que David Mateo tenía razón: en Noches de sal Valencia acojona.

En el camino he visto al autor patearse sus calles, quemarse la pupila entre libros o buceando en las fosas abisales de Internet, pelear con bedeles, funcionarios e intermediarios de todo género para acceder a los escenarios reales que nutren el libro. Le he visto hablar de sus personajes con la pasión de quien cree que son reales. Quién sabe. Tal vez estén por ahí habitando una Valencia invisible que subyace tras la que todos conocemos. Viviendo aventuras insólitas entre plazas a medianoche, iglesias cerradas y subterráneos.

David Mateo es un genuino contador de historias. Si hubiera nacido hace mil años seguro que nos lo encontraríamos fácilmente en algún mercado ambulante, rodeado de comedores de fuego, dromedarios y malabaristas, fascinando a la gente con sus historias. Con ese hilo del que tan bien sabe tirar y que llamamos narración.

Sus cuentos, sus novelas, su blog irradian pasión por las aventuras y un amor profundo e intenso por lo misterioso y lo fantástico. Eso que nos hace abrir la boca y pasar siempre a la siguiente página.

Todo ello cristaliza en Noches de sal, una novela que puede ser tierna y cruel; intensa y ligera; justa e injusta; siempre sorprendente y atrevida. Siempre pasando de lo posible a lo alucinante. Bajo los rincones más suciamente reales de la ciudad se esconden espacios para la fantasía, escenarios deslumbrantes y sugerentes.

No sé qué reacción causará Noches de sal en los demás. Yo al menos ya no puedo ver Valencia tal como la veía antes. Ciertas calles a ciertas horas han dejado de gozar de mi confianza. ¿Quién sabe si la puerta del infierno me espera en lo profundo del callejón de los Nocturnos?

José Miguel Vilar Bou

Noches de Sal es una novela editada por GrupoAjec
Portada: Epica Prima ¦ Prólogo: José Miguel Vilar-Bou ¦ Precio: 22,60 € ¦ Tamaño: 23x16 Cm. Tapa Dura con Sobrecubierta ¦ Páginas: 560 ¦ ISBN: 978-84-15156-11-6

Noches de Sal